VILONIA, REINO VIEJO DE

Antiguo Reino Vasallo del extinto Imperio de Akenar y antigua capital del extinto Imperio Vilonio

Su majestad, el Rey León III.

Capital: Nevesy -también llamada Corte de Verano- (98.700+).
Población: 550.000+
Etnos: 70% arcanos, 30% vilonios
Recursos: Papel, artesanías, orfebrería, barcos, lana, cuero, mijo
Idiomas: Común, vilonio.

La isla de Vilonia se encuentra al Este del continente de Draak, frente a toda la franja litoral de las tierras que un día fueron suyas. El Reino Viejo de Vilonia ocupa algo más de la mitad sur de la isla, exceptuando la zona occidental de la misma ocupada por el Reino Orco de Haldheim. El norte de la isla son las Tierras Salvajes de Cirannia y no están bajo el control de nadie, es un territorio muy peligroso.

La isla no siempre estuvo repartida así. En el pasado, más o menos hace dos milenios, el Imperio Vilonio inició una serie de conquistas que, durante siglos, mantuvieron unidos los Mares Tranquilos. Los vilonios, que son hombres con sangre élfica, otorgaron a sus dominios un espíritu y civilización únicos que los marcaría para siempre. Arte, refinamiento y guerra. Arquitectura civil y militar, estatuas de grandes reyes, templos, puertos, faros, puentes y fortalezas son sólo ejemplos del legado vilonio, sin contar la inmensa variedad de obras filosóficas, matemáticas, los estudios de navegación y cartografía, así como la propia idea de un Estado Imperial donde muchos pueblos luchan unidos bajo un mismo estandarte; idea que heredarían los arcanos de Akenar.

 



Tras la pérdida del Imperio y la derrota contra Akenar en la Guerra de los Dos Siglos, cuya paz final y conquista se produjeron en el siglo VII DS, Vilonia se convirtió en una provincia más del Imperio de Akenar. La guerra, que había empobrecido la isla enormemente, no dejó secuelas que no curase el tiempo. En los siglos siguientes la población se acostumbró no sólo a los nobles de Akenar que impusieron su viejo sistema feudal, sino a los numerosos siervos y colonos que trajeron consigo.

Antes de las dos guerras con Akgard la provincia de Vilonia había recuperado parte de su antiguo esplendor. Calzadas imperiales, majestuosas murallas tanto en Nevesy como en Haldheimm, templos con un marcado carácter imperial, castillos, acueductos, correo tanto por medio de palomas como con jinetes a caballo, faros, puertos, refugios, campos de labranza y parroquias meticulosamente repartidas.

Sin embargo la primera invasión de los orcos negros de Akgard afectó con dureza el sur de la isla. Fueron varios los ejércitos gardios que desembarcaron en las costas. Hubo numerosas batallas en los campos de Vilonia entre los caballeros de las tropas feudales y los invasores. Muchos castillos fueron quemados y muchas aldeas arrasadas, incluso ambas capitales sufrieron asedios y asaltos. Sólo la intervención clave de algunos nobles arcanos –entre ellos el primo del Emperador, Sire Angus de Praia- consiguió finalmente salvar la isla de la ocupación. Al llegar la paz, las tropas de Akgard abandonaron la isla, en el año 1023 DS... para regresar unos años después.

En el año 1028 DS varios ejércitos gardios repitieron su invasión por la costa sureña de la isla, inicialmente comandados por la hechicera gardia Zoeh. Empezaron tomando la ciudad costera de Lylle y colgando a todos los hombres que habían ayudado en la defensa de la ciudad para que se corriese la voz de que la mejor opción en la guerra era la rendición: habría clemencia con los que depusiesen las armas, decían. Y cumplieron lo dicho, la ciudad de Ylmar rindió las murallas al verse rodeada. Nevesy fue sitiada a principios del año 1029 DS, en pleno invierno, el cual mermó la capacidad de guerra de los orcos. La primera derrota de los gardios la sufrieron a manos de la Legión XXXVI en la ciudad de Blore, el ejército orco fracasó en tres intentos de asalto de la fortaleza sin saber que el General Imperial Ramyus había escondido parte de sus fuerzas en unas cuevas cercanas a la ciudad; al amanecer atacó la retaguardia del ejército orco y tras un día de batalla los invasores tuvieron que retirarse apresuradamente para evitar la destrucción total de sus fuerzas. La victoria de Ramyus fue clave en la guerra pues hizo ver a las gentes de Vilonia que los ejércitos orcos, aunque temibles, no eran invencibles. Los arqueros vilonios demostraron ser una pieza clave en las batallas puesto que su gran disciplina y destreza los convertía en un continuo desgaste del enemigo a nivel de tropas y moral. Por su parte los gardios contaban no sólo con una enorme masa de orcos negros sino con los temidos Golem de Batalla y, sobre todo, con la magia de los tres gardios que lideraron la invasión, Zoeh, Yul y el propio Gran Rey Amón.

En verano del año 1029, mientras Yul y Zoeh luchaban en el Este de la isla, el propio Gran Rey Amón lideró un ejército que fue tomando sin excepción todo el Oeste: Sorbury, Sylvae y la capital de invierno, Haldheim, donde antaño había residido la Corte del Imperio Vilonio. Contrariamente a lo esperado, Amón respetó los templos del Panteón Vilonio y ni siquiera el Gran Templo de Corelion fue saqueado sino que la Luna de Plata -uno de los objetos más sagrados para los elfos- fue enviada a Yvonesse no sin cierta pompa. Muchos vieron en este gesto una habilísima maniobra política puesto que así fue como los gardios se ganaron cierto respeto entre las filas de los elfos, al menos como oponentes dignos.

En otoño de ese año el joven León II, hijo de León I el Traidor -que se había cambiado de bando en la I Guerra de Akgard unos años atrás- desembarcó en Artoin con un gran ejército arcano reclutado, en su mayor parte, en Atria y la Campiña, aunque también contaba con muchos mercenarios y caballeros de la propia Akenar. Le acompañaban el legendario Lanlot, el Caballero de la Tabla. Este ejército se dirigió a Nevesy y con bastantes pérdidas consiguieron romper el cerco de la ciudad y capturar al líder gardio Yul -fue en este menester como murió heroicamente Lanlot-. El gardio fue ejecutado al día siguiente.

Pasado el invierno, Amón tomó la Cruz de Mortimer destruyendo casi al completo la Legión XXXVIII y las murallas de la ciudad. Trató de cruzar, tras esto, el dío Uber y llegar al Bosque Espinoso siguiendo la vía imperial hasta Nevesy y fue en esa lid en la que León II decidió enfrentar su ejército al del Gran Rey en la famosa Batalla del Bosque Espinoso. Ocho de cada diez arcanos murieron aquel día, 16 de agosto del año 1030 DS, pero -según cuentan, puesto que no hay testigos- el propio paladín León II se internó entre las filas enemigas y, a pesar de estar erizado de flechas, dio muerte al Gran Rey Amón usando su espada Ley de Sillevan -a la que ahora llaman Daño de Amón, la espada del Rey de Vilonia- en combate singular. Esto desbandó el temible ejército orco que se batió en retirada y el día fue para las tropas del Imperio de Akenar.

Es posible que las cosas habrían sido muy diferentes en Vilonia de no haber muerto, pocos meses después, el Emperador -en la Batalla del Monte Akal contra las huestes comandadas por el gardio Zen que trataban de conquistar el Levante-. En el año 1032 DS el nuevo Emperador, Acio I, promulgó la Caída del Imperio y disolvió las provincias. La ciudad de Akenar abandonó así la soberanía sobre todos los territorios bajo su dominio en lo que muchos entendieron como un intento de evitar una nueva guerra civil a gran escala en el Imperio. En efecto se evitó la guerra pero las consecuencias fueron mucho peores, la economía imperial se vino abajo así como el comercio, la Iglesia y todo el entramado feudal arcano, si bien es cierto que todo esto ya estaba muy debilitado por las guerras con los orcos, svardos, zarkos, humos y por la propia lucha interna con el autoproclamado Reino de Atria.

La caída del imperio de Akenar desembocó en el caos absoluto en la isla de Vilonia y durante cinco años hubo un estado de guerra total entre los restos de los ejércitos de orcos que, a su vez, también atravesaban un período de completo caos hasta que Zoeh se hizo fuerte en Haldheim con sus más fieles seguidores y trató de unir lo que quedaba de las tierras conquistadas. Pactó una precaria tregua con León II en el año 1038 DS que, a su vez, llevaba unos años tratando de pacificar las tierras del Este de Vilonia y coronarse Rey. Lo consiguió, avalado por los pocos nobles vilonios y arcanos que quedaban, en el año 1039 DS: fue coronado como Monarca del Reino Viejo de Vilonia en la propia Nevesy. Los sueños imperiales de Akenar habían dado a su fin.

La mujer gardia Zoeh también se coronó como Reina de Haldheim al año siguiente, el 1040 DS. Y los años sucesivos se los pasó guerreando contra León II pero ninguno de los bandos contaba ni por asomo con las fuerzas de antaño y lo único que consiguieron fueron desgastarse mutuamente. Tanto que el Rey León II no tuvo hombres suficientes para defender las tierras norteñas y en las década del 1040 al 1060 la situación de peligro en los Montes de Cir -debido a los monstruos que se habían propagado por esas tierras- fue insostenible y paulatinamente todos los fuedos al norte de Regina simplemente se perdieron, se abandonaron o fueron arrasados por alimañas y criaturas extrañas... se dejó de cobrar impuestos y se rompieron los lazos de vasallaje con los Clanes que aún resisten allí. De hecho las gentes del sur les empezaron a llamar Tierras Salvajes de Cirannia que, por primera vez en más de dos milenios, no se encontraban bajo dominio de ningún monarca sentado en un trono lejano. Para completar las desgracias de aquellos años las tierras del norte, incluída la propia Regina, sufrieron el azote de la peste, lo cual desvaneció aún más cualquier tipo de interés sobre esos territorios por parte de los señores feudales del Reino Viejo de Vilonia o del propio monarca que, todo sea dicho, nunca llegó a controlar del todo su propio territorio. Durante todo su reinado los combates con los orcos, las luchas intestinas, las razzias de los humos del norte en la costa oeste, los juegos de poder e incluso algún ataques de los saqueadores enhkos en las costas orientales de la isla, hicieron que el Rey no llegase a disfrutar de un solo año de paz en los más de treinta años de reinado. Murió en el año 1072 con la desgracia de que su heredero, Leon III, contaba tan solo con 8 años puesto que el Rey no había conseguido tener hijos con ninguna mujer hasta encontrar a Lady Sylvia, la hija menor del señor del castillo de Ethelwald con la que milagrosamente tuvo al joven Leon. El nuevo Rey tuvo que esperar varios años de regencia de su madre hasta ser coronado Rey en el año 1081 DS; durante esos años el Reino se debilitó aún más al no contar con una mano militar fuerte que dirigiese las constantes necesidades bélicas. Puede decirse que sólo gracias a la fidelidad del Obispo de Regina, Lore Olivier, y el señor de Cruz de Mortimer, Lord Robert, es como Lady Sylvia consiguió sobrevivir a esos años de Regencia, y no por sus propia astucia política.

El Reino Orco de Haldheim, a su vez, lleva bastantes años tratando de establecerse en términos de paz. Han sido varios los intentos de Zoeh de pactar una tregua permanente con el Reino Viejo de Vilonia, sin éxito. De todos modos el estado de guerra total cesó hace décadas y son muchos los mercaderes que comercian entre uno y otro reino, tanto orcos como arcanos y vilonios. De hecho en la práctica las tierras orcas son algo más tranquilas que las de los humanos porque todos los señores de la guerra orcos son fieles a la Reina Zoeh y no se puede decir lo mismo de los humanos y el joven Rey León III. La mayor parte de los problemas del día a día en los feudos de Haldheim los causan los abundantes bandidos humanos o los esporádicos levantamientos de siervos -que son aplacados con fuerza-. El Reino de Haldheim no rinde cuentas a nadie puesto que el trono de Akgard está vacío a la altura del año 1081 DS, nadie ha intentando hasta el momento ocupar el lugar de Amón. Las tres ciudades grandes del reino, Haldheim, Sylvae y Sorbury son ahora lugares de una mezcla de culturas extraña donde hay orcos y hombres, en su mayoría arcanos. Casi todos los vilonios de estas tierras huyeron al Este así como los elfos y los escasos clanes enanos. En el campo si que quedan algunas poblaciones de gnolings y en Sorbury incluso hay un barrio alino de mercaderes.

Hace como medio siglo que los campos han dejado de ser seguros. Por algún motivo los peligros que antaño eran mucho más extraños ahora son bastante comunes. Muchos de los monstruos habitan en el Bosque del Mitago, un lugar antes brillante y tranquilo ahora convertido en un bosque oscuro y muy peligroso de árboles enmarañados habitado por arañas gigantes, trolls y cosas mucho peores.

En el Reino Viejo de Vilonia la ciudad principal es Nevesy que aún es una Ciudad Sagrada para los sillenitas. Según la Nueva Ley Vilonia, uno de los legados del Rey León II, el monarca del reino ha de ser paladín de Gah. Y así lo es el joven Rey León III cuyo nombre está en las oraciones de todos los sillenitas de la isla. De todos modos a pesar de las buenas intenciones del joven rey las arcas del reino están vacías y el futuro de esas tierras todavía no está asegurado. La mayor parte de los elfos se han establecido en la Bóveda de Ylmar que cuenta con un buen puerto que incluso comercia con el Reino de Eria allende los mares. Sólo los barcos elfos cubren esas rutas secretas pero de allí se pueden conseguir algunas cosas que ni siquiera se ven en Akenar como pueden ser armas de los Pueblos del Mar -que valen una fortuna-, angreales élficos -que no existen en Draak- o artesanías raras.

La Cruz de Mortimer, de todos modos, es el centro militar del Reino. Con los restos de las legiones imperiales el rey León III formó lo que se llama la Guardia del Reino, soldados t caballeros de capa verde, su castillo principal está en Cruz de Mortimer y se encargan de defender esas tierras de la amenaza orca y, en ocasiones, de los humos -que llegan con sus drakkar desde la norteña Hummark- que se atreven a hacer incursiones tierra adentro en busca de saqueo, como hace pocos años.

Al norte del Reino Viejo de Vilonia está la Torre de Caine. Es ésta una ciudad amurallada habitada por cazadores, pescadores, soldados y pastores, en su mayor parte vilonios. En ella vive Caine, un hombre por el que no pasa el tiempo, según dicen. En realidad Caine es un gardio exiliado. Nadie conoce su nombre de verdad aunque todos saben que Caine no es: la ciudad se llamaba así mucho antes de que él llegara en honor a un antiguo general vilonio. Caine no es hechicero; perdió sus poderes, según dicen, años atrás. A pesar de no tener magia es un guerrero formidable y se ha hecho Señor de la ciudad. Ahora es adorador de Gleind, como muchos de sus hombres. Cualquiera que visite la Torre de Caine verá que a pesar de los fuertes peligros que amenazan la plaza desde los Montes de Cir y los incursores humos, es un lugar relativamente tranquilo y por eso los vilonios han acabado por ser realmente fieles a su Señor llegado de otras tierras. El mayor conflito que hay es la enemistad con la ciudad de los montañeses, Winborought pero que nunca pasa de la rivalidad comercial...

El Reino Viejo de Vilonia está dividido en tres obispados sillenitas, el de Regina al norte, el de Nevesy en el centro del reino y el de Blore, al sur. En cada una de ellas hay un Obispo que intenta acumular el mayor poder posible en competencia con los otros dos. Realmente son señores feudales como cualquier Conde de la región y se ha llegado a producir algún enfrentamiento militar entre ellos, sobre todo entre el obispo de Regina y el de Nevesy cuando el segundo se autocoronó Cardinal. Cuando los tres están de acuerdo, de hecho, uno de los tres es nombrado Cardinal y ostenta el mando pero esto no pasa siempre, depende del momento. En el año 1081 DS no hay un Cardinal electo aunque es Olivier de Regina el más poderoso de los obispos. El obispo de Nevesy siempre cuenta con la ligera ventaja de residir en una ciudad sagrada pero eso no es determinante en absoluto. Una de las cláusulas del Edicto de Caída del Imperio dictado en el año 1032 DS era que dejaba de existir la figura de Emperador de Akenar por lo cual cualquier sillenita -seguidor de la ley- habría de seguir los dictados de los Cardinales o, en ausencia de los mismos, de los Obispos o, en ausencia de los mismos, de los Clérigos; y siempre de la ley del lugar legítimamente ostentada. Esto ha creado un conflicto recientemente porque han llegado noticias del regreso -tras muchos años prisionero- de Otto el Jorobado, antiguo Emperador de Akenar, dado por muerto en la Batalla del Monte Akal. Muchos creen que es un impostor porque ha pasado mucho tiempo y debería haber muerto de vejez pero lo cierto es que los rumores dicen que vuelve a tener el mando en la Ciudad de Akenar. El tiempo dirá lo que pasa. Ninguno de los Obispos de Vilonia lo reconoce como cabeza de la desmembrada Iglesia Sillenita ni seguramente lo haga en el futuro a no ser que el panorama cambie mucho en esas tierras azotadas por la guerra y el desánimo... de hecho el antiguo Panteón Vilonio está recuperando su antigua presencia, al menos en el campo y en los feudos.

En los días que corren, el Reino Viejo de Vilonia a pesar de guardar el recuerdo de haber sido una de las provincias más civilizadas del Imperio, es un lugar lleno de peligros. Hay alimañanas peligrosas en sus campos de colinas verdes y riachuelos de aguas frescas, lobos, bandidaje y robo. Los señores feudales, a pesar de los problemas, son especialmente sensibles al respeto sobre determinados lugares o costumbres, así como al culto a las reliquias. En el Reino las penas contra ladrones y bandidos suelen ser muy duras y el profanamiento de tumbas está penado con la horca.

En el Reino no es raro encontrar elfos que visitan antiguos lugares de culto sagrado. En Nevesy se conservan, en el templo sillenita de la Catedral de la Quilla, las cenizas del Hijo de Dios, Sillevan.

Los ejércitos de Vilonia están formados, principalmente, por tropas feudales de caballeros, infantería y arqueros, aunque las tropas no son muy numerosas porque son muchos los que han muerto en estas tierras en los últimos tiempos. Está, también, la ya mencionada Guardia Vilonia. Los caballeros vilonios siempre se contaron entre los mejores, en los tiempos del Imperio, y hoy en día seguramente continúen siéndolo.

El Reino cuenta con una modesta flota de cocas y barcos que resisten mejor el mar abierto que las clásicas galeras que surcan por doquier los Mares Tranquilos. Los elfos de Ylmar tienen barcos capaces de navegar por el Gran Océano.

LUGARES

El Manantial es uno de los lugares mágicos del Reino. Es una roca de la que sale agua sagrada, dicen los Druídas que pertenece a Ao o Gaia, como ellos llaman a la Madre Naturaleza. El lugar es muy difícil de encontrar, está escondido en lo profundo de un valle frondoso. Aparentemente no hay nadie allí pero en realidad el sitio está protegido por Yliann, Gran Druída que no se sabe a ciencia cierta si es un elfo varón o hembra (nivel 20, al que toda la sociedad druídica de esta parte del Orbe rinde cuentas en una reunión que se hace una vez cada veinticinco años en el propio Manantial, la próxima es dentro de cuatro). Cualquier visitante puede coger agua sin problema, mientras no haga nada extraño ni siquiera notará que el sitio está vigilado con atención. Cualquier cosa rara y morirá. El agua del Manantial cura 1 punto de vida por cada vez que se bebe un trago. Con el equivalente a una botella cura una enfermedad común. Bebiendo tres o cuatro botellas, una mortal como la peste. Con eso y un baño, curará cualquier cosa, incluída licantropía. El agua, fuera del Manantial, pierde sus efectos sagrados en 1d6 asaltos y lo único que cura es la sed. Cada pie cúbico de este agua es un elemento sagrado de nivel 1 o, lo que es lo mismo, algo de 10PP si es Sacrificado aunque es complicado esto precisamente por la rapidez con la que se desvanecen las propiedades sagradas. Para un muerto viviente funciona como agua sagrada incluso una vez perdidas sus extraordinarias capacidades curativas. El suelo a 3 pies del Manantial se considera terreno sagrado. Yliann se puede convertir en animales y observará a quien se acerque pero no hará nada, ni siquiera mostrar su presencia, a no ser que sea necesario. Por lo demás el lugar no tiene ni símbolos ni nada de nada pero a su alrededor crecen unos robles tres o cuatro veces más grandes de lo normal, extremadamente sanos, por lo que es suficientemente llamativo como para que un Avistar 10 lo delate como algo extraño.